EL HOMBRE COMO SER MATERIAL O ESPIRITUAL

Se dice que el hombre es diferente de los animales por ser libre y es libre porque es espiritual, diciendo no a sus instintos y librándose de la naturaleza, y que su esencia  radica en dos esencias constitutivas: el cuerpo material y el alma espiritual, donde el cuerpo es materia pura y el alma es la forma substancial. Ante esto se puede decir que el hombre como ser natural participa de rasgos comunes con los seres inanimados, vegetales y animales en su composición química, sujeto a las leyes naturales y biológicas y como ser espiritual posee características propias como ser social, ser consciente, ser libre y ser transformador universal.

Cada ser humano es único e indivisible, de ahí y su existencia es donde adquiere su dignidad, su verdadera importancia. El ser humano es el fundamento de todo, es fundamento de si mismo. Cada hombre no es una parte del todo, es el todo mismo.  Por esto mismo, EL HOMBRE NO PUEDE SER MEDIO PARA OTRO HOMBRE;  Kant decía - Todo lo que no es el hombre, es medio para el. “Compórtate de tal manera que no te trates a ti mismo ni a los demás como medio, si no como fin”. El fin del hombre es el SER (libre, feliz, amor, justo, etc.), El hacer (prestigio, poder, estatus vocacional: Dr., Lic, Ing..., nivel, rango, jefe, gerente, capitán, distinción, apego social, etc.), y el tener (bienes, etc.) y es por esto que las cosas no son valiosas, es el hombre el que hace valiosas a las cosa.

Cada hombre es persona individual, única respecto a los demás. El cuerpo pertenece realmente al hombre y participa de toda la realización de su existencia. Por el cuerpo, cada hombre participa de la materia y se inserta en el proceso generador que lo une a sus padres; pertenece a la especie animal y a la misma materia. De esta constatación, del conocimiento que el cuerpo participa de todas las expresiones de la vida humana, surge el problema del materialismo. Se presenta como la absolutización de una característica real del hombre: el ser en el mundo.

El hombre pertenece realmente al mundo material. Las condiciones materiales influyen realmente en las manifestaciones superiores de la existencia humana. Cierto bienestar material es necesario para realizar una existencia más libre. Los materialismos analizados poseen un acentuado sentido de justicia y sincera voluntad de humanización.

Se dice que el hombre no es un ente más entre los otros entes, porque tiene la capacidad de captar lo universal en lo particular. El hombre es espiritual porque capta lo limitado en el horizonte de lo ilimitado, en la apertura al ser. La apertura del hombre a Dios es la constitución fundamental del hombre.


En conclusión, no se puede decir que el hombre es un ser espiritual sin ser un ser material ya que evidencia ambas características en su actuar y en su modo de vivir, y al desprenderse de estos es que trasciende a un nivel mas allá del entendible donde hay cosas mas importantes que los objetos materiales.


Bibliografia
  • Lucas, Ramon Lucas. Trascendencia y espiritualidad del hombre. Disponible en: http://www.network-press.org/?rll_capitulo_x   (citado 13 de marzo de 2012).  
  • Guevar Frafan, Luis Ricardo. Grupo Intercom. El problema antropológico. Publicado el 21 de octubre de 2005. Disponible en: http://www.mailxmail.com/curso-prolegomenos-filosofia/problema-antropologico (citado 13 de marzo de 2012). 

BIENVENIDOS♥


 "Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien, no hay nada superior a ti". Ellos, en cambio, dicen a los dioses de la tierra: "Mis príncipes, ustedes son toda mi alegría". Multiplican sus ídolos y corren tras ellos, pero yo no les ofreceré libaciones de sangre, ni mis labios pronunciarán sus nombres. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! Me ha tocado un lugar de delicias, estoy contento con mi herencia. Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha."

¿QUÉ ES EL EXORCISMO?

Un exorcismo es una  práctica que consiste en expulsar los "demonios" o "espíritus malignos" de las personas o lugares que están poseídos por ellos o corren el peligro de estarlo. El exorcismo lo ejecuta por lo general una persona dotada de una autoridad religiosa especial, como el sacerdote o el chamán. Esta práctica era común en las sociedades antiguas y tenía su origen en la magia. En la antigua Babilonia (hoy Irak), los sacerdotes rompían una imagen de arcilla o de cera que simbolizaba al diablo, con el fin de destruir al demonio real. 

Los griegos y los egipcios realizaban ritos similares. Muchas religiones siguen hoy practicando el exorcismo en todo el mundo. En la Biblia encontramos diversas referencias al demonio y el exorcismo. El Nuevo Testamento relata cómo Jesús expulsaba a los espíritus malignos a través de la oración y de su autoridad. Los sacerdotes de la Iglesia Católica necesitan un permiso especial para practicar el exorcismo.

La expulsión de espíritus malignos o problemáticos, fantasmas, demonios u otras identidades no físicas. Los ritos de exorcismo existen en todo el mundo y su uso es común en aquellas sociedades donde se cree que los espíritus interfieren frecuentemente en los asuntos terrenales ocasionando enfermedad, mala suerte y desastres. Los exorcismos son realizados por individuos apropiadamente entrenados, generalmente un dignatario religioso o un adepto del ocultismo o la magia. 

Algunos psiquiatras y psicólogos occidentales realizan una especie de exorcismo en el tratamiento de pacientes que manifiestan estar poseídos por seres extraños y personalidades ajenas. La palabra "exorcismo" se deriva del griego exousia, que significa "juramento°, y se refiere a "poner al espíritu o demonio bajo juramento" o invocar una autoridad más alta para obligar a la entidad a actuar de manera contraria a sus deseos.

Los ritos varían desde simples invitaciones a retirarse hasta ceremonias elaboradas, algunas de las cuales incluyen bailes y trance donde se le pide a los dioses que ayuden a expulsar al ente ofensivo. Dichas ceremonias incluyen la oración, la producción de malos olores, quemar incienso, pronunciar vituperios y el uso de sustancias sagradas como hierbas, agua bendita o sal.




El cristianismo asocia el exorcismo con la posesión demoníaca ‑que se cree es causada por Satán‑ y es considerado como una batalla por el alma de la víctima. Sólo los católicos romanos ofrecen un rito formal de exorcismo, el Rituale Romanum, que data de 1614. Antes de que el rito pueda llevarse a cabo, deben manifestarse ciertos síntomas como la levitación, la manifestación de una fuerza sobrehumana, la clarividencia, el perjuro de palabras o frases religiosas o "hablar en lenguas". El rito se caracteriza por la violencia: la víctima sufre dolores, contorsiones extraordinarias, desagradables ruidos corporales, diarrea, escupitajos, vómitos y pronuncia malas palabras. La temperatura del cuarto puede variar alternadamente de fría a caliente y los objetos pueden volar en derredor.

Algunos protestantes también realizan exorcismos. Los pentecostalcs y otros carismáticos practican el "ministerio de la entrega", en el cual las personas dotadas arrojan demonios y curan mediante la imposición de las manos.
En el judaísmo, la literatura rabínica del siglo I se refiere a rituales de exorcismo. Quizás el rito más conocido concierne al dybbuk, un espíritu maligno o alma errante que toma posesión del alma de la víctima y le causa enfermedades mentales y un cambio de la personalidad. El dybbuk es expulsado a través del dedo meñique del pie de la víctima y puede ser redimido o bien enviado al infierno.
En el hinduismo, budismo, islamismo, shintoísmo y muchas otras religiones, se culpa constantemente a los espíritus y fantasmas por toda suerte de males y se les arroja fuera de lugares y personas. La mayoría de tales aflicciones no son consideradas batallas campales por las almas. Las técnicas usuales de exorcismo hindú, por ejemplo, incluyen soplar humo de estiércol de vaca, apretar una piedra de sal entre los dedos, quemar estiércol de cerdos, golpear a la víctima o jalarle del cabello, usar monedas de cobre como ofrenda, recitar oraciones o mantras y ofrecer regalos de dulces u otros presentes.
En algunas tradiciones shamánicas se cree que los demonios o espíritus causan enfermedades y desgracias robándose las almas. El shamán entra entonces en un trance extático para buscar y recuperar el alma y expulsar al demonio.